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De acuerdo con Buda, todos nacemos esencialmente con una naturaleza buena. No nacemos dentro o cerca del pecado. De hecho no hay “pecado” en el budismo. La gente se involucra en un comportamiento desviado o inmoral debido a una o más de las siguientes:

  1. Apego o codicia
  2. Aversión u odio
  3. Engaño o ignorancia

Esta es otra manera de describir las cuatro nobles verdades; que todos los actos ilícitos o lo que algunas personas podrían llamar “pecado” o lo que el budismo llamaría sufrimiento, está todo arraigado en el apego, aversión o ignorancia. Cuando tenemos apego o codicia sufrimos por cualquier inmoralidad que pudiera venir de ello o porque perdemos eso a lo que estamos apegados cuando ya se ha terminado. Estas tres cosas son las causas del kamma negativo.

El apego es un impulso muy potente y puede llegar a ser como una adicción. Imagine una experiencia muy placentera o pertenencia. Observa cómo se siente cuando se imagina que ya se terminó. Esto puede aplicarse a la gente también. Podemos llegar a estar también demasiado apegados a nuestros seres queridos hasta el punto que tratamos de controlarlos de una manera posesiva. Para evitar demasiado apego tenemos que estar dispuestos a dejar ir y no aferrarnos a las cosas, lugares o personas. Esto no quiere decir que no podamos tener relaciones de amor y cariño, sólo que debemos tener cuidado para evitar que se conviertan en relaciones de control o posesivas.

Todos hemos visto historias en libros y películas o tal vez conocemos personalmente algún caso de alguien que tiene mucha riqueza e ingresos y se vuelve muy codicioso. El dinero y la búsqueda del dinero son más importantes para esa persona que nada. Ignoran las valiosas relaciones con los demás y la comunidad para poder seguir persiguiendo más dinero. No todas las personas ricas se comportan de esta manera, pero los que sí que actuan de esa manera son personas muy desgraciadas. No son tan miserables para los demás como lo son para ellos mismos. A veces se privan de cosas básicas por una avaricia obsesiva y les preocupa constantemente perder sus posesiones y dinero.

En una edición anterior del Libro Guinness de los Récords, aparecía que el mayor avaro (“agarrado”) fue una mujer que vivió en la década de 1930 que tenía un patrimonio neto de 30 millones de dólares (Por lo menos un billón en el valor actual del dinero). Ella vivía en una pequeña casa en decadencia y comía cereales fríos de avena cada día. Estaban fríos porque no quería pagar los gastos para calentarlos. Su hijo estaba muy enfermo y se tuvo que amputar una pierna a causa de los retrasos que ella causó buscando una clínica gratuita.

Sin embargo hay otros que han tenido éxito de riqueza e ingresos y no quedan atrapados en la trampa de la codicia y el apego porque saben cuándo es suficiente. Se ocupan de sus asuntos financieros poniéndolos en manos de asesores de confianza y en sus empleados y utilizan su tiempo libre para centrarse en organizaciones benéficas, su familia y su espiritualidad.

Dejar ir tampoco significa que tengamos que dejar todas nuestras pertenencias incluyendo el dinero. Simplemente tenemos que tener cuidado para que no nos volvamos demasiado apegados a nuestras posesiones y dinero. Podemos hacer esto evitando hacer de nuestras posesiones, nuestro dinero y nuestros ingresos los principales objetivos de nuestra vida.

La aversión o el odio despiertan toda clase de agitación mental que causa sufrimiento o conduce a alguna otra cosa que algunos podrían llamar pecado. El odio puede dar lugar a todo tipo de actos malos o incluso actos delictivos. La mayoría o tal vez todas las guerras se podría decir que están enraizadas en el odio. A veces, las guerras se inician por una disputa sobre territorios, que es una forma de apego y de codicia. Podrían llegarse a soluciones razonables por medios no violentos si no hubiera apego y codicia. A menudo es el creciente odio entre los líderes de los países el que causa el estallido de la guerra. Buda se opuso a la guerra e incluso fue hasta el campo de batalla en una ocasión para detener una guerra. En el Dhammapada, Buda dijo:

-“Es mejor conquerirte a ti mismo que ganar mil batallas.” (Dh., capítulo 8) En otro famoso verso Buda dijo: “El odio nunca cesa con el odio, sólo el amor disipa el odio. Esta es una ley antigua y atemporal.” (Dh., capítulo 1)

Qué intemporal es esta enseñanza en realidad. Aún hoy en día vemos líderes que crean guerras cuando hubieran podído haber opciones más pacíficas. Además de odio, a menudo hay ego, o el apego al ego, como una de las principales causas del estallido de la guerra. A veces hay un líder con un apego al ego tan grande que desea gobernar el mundo. Muchas veces el discurso y la retórica son simplemente un montón de aire caliente sin un poder real de llevar a cabo una invasión. Inevitablemente otro líder, por temor a que esta persona pueda tener más influencia en la escena mundial, comienza a llamar al otro líder “el mal” y finalmente ataca a su país con poca justificación.

O también algunas personas hacen todo tipo de cosas equivocadas o malas simplemente porque son ignorantes, por ejemplo cometen algunos errores porque no tienen el conocimiento suficiente como para hacerlo mejor. El conocimiento no tiene por qué venir de la escuela, también puede ser una falta de conocimiento que debería haber sido enseñado en casa por la familia cercana y parientes.

Nadie es inherentemente “malo”. Incluso los criminales más endurecidos no son “malos”. Nacieron con una naturaleza básicamente buena como nosotros. A veces ocurren errores de apego, aversión o ignorancia. Hay que recordar también que las personas que están determinadas a ser “delincuentes” lo son a ojos de la sociedad y sus reglas. Vivimos de acuerdo con la ley del hombre, que es la ley según los libros de derecho y está hecha por los seres humanos a diferencia de la ley de la naturaleza. Por ejemplo, durante un período en la historia de un determinado delito puede ser ilegal y durante otro período la misma infracción puede ser perfectamente legal. Debemos tener compasión hacia todos los seres, incluyendo las personas bajo la custodia de los departamentos de justicia de todo el mundo.

Durante la época de Buda hubo un asesino con el nombre de Anguilama que se convirtió en Budista y alcanzó la iluminación. Como resultado de su mal kamma aún tuvo que sufrir los efectos de sus acciones. Sin embargo, fue capaz de alcanzar la iluminación completa. Por esta razón y también por el primer precepto de no matar, la mayoría de los budistas se oponen a la pena de muerte, incluso para los crímenes más atroces.

Tenemos que dejar ir de modo que no acabemos teniendo demasiado apego a las cosas, personas y lugares, pero también a las ideas o ideologías. Por ejemplo, tenemos que dejar de lado las ideas sobre “bueno” y “malo” y evitar juzgar a las personas. Hacemos esto al darnos cuenta de que existe el bien y el mal en todo. Esto ha sido ilustrado muy bien en la antigua filosofía oriental del Taoísmo con el símbolo del yin-yang. Un lado del “todo” es blanco y el otro lado es de color negro, pero fluyen juntos y en cada lado hay un círculo más pequeño o cantidad de su opuesto. Esto nos enseña a ir más allá del pensamiento dualista de que todo es blanco o negro, bueno o malo.

Algunas personas se preguntan, “¿significa esto que no puedo disfrutar de ciertas actividades, porque eso sería apego?” La respuesta es no, uno todavía puede disfrutar de actividades sanas, las enseñanzas de Buda no están para volvernos a todos unos zombies sin emociones, como se interpreta a veces por un concepto erróneo. La persona iluminada todavía disfruta de muchas cosas, incluyendo la compañía de la gente, la persona iluminada simplemente no llora o pierde el gozo cuando se ha terminado. La persona iluminada no busca el placer y el gozo todo el tiempo, como hace un adicto, la persona simplemente tiene la atención y la conciencia puesta en lo que está sucediendo, ya sea placer o disgusto y todo ello sin apego o aversión.

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Nibbana (Nirvana en sánscrito) está más allá de los planos de la existencia y no se puede explicar, sólo experimentarse. El plano de los Seres Superiores puede ser lo que otras religiones llaman “cielo” habitado por ángeles. Sin embargo, este no es un estado permanente y los ángeles terminan re-naciendo en otro plano de la existencia después de una vida muy larga de más de mil millones de años. Algunos textos budistas y libros en realidad llaman deidades a los ángeles pero en realidad no son dioses en el uso occidental del término, ya que se encuentran en un estado temporal enfrentados a la muerte y al al renacimiento al igual que a los otros planos de existencia.

Para volver a nacer en este plano de los Seres Superiores hay que llevar una vida buena y moral. De acuerdo con Buda y el budismo cualquier persona de cualquier religión puede llegar a este plano celestial.

La única extinción permanente del sufrimiento está en el estado de nibbana que se puede lograr durante nuestra propia vida. El Nibbana sólo se realiza y se entiende desde el más profundo conocimiento de la iluminación. La lógica de nibbana, que se encuentra en las enseñanzas de Buda es que está más allá de todo concepto de dualidad. Por ejemplo, en la mayoría de las religiones la meta es el cielo donde los seres viven en completa felicidad, con muchos placeres, en una especie de paraíso. Pero desde la lógica filosófica sabemos que no puede existir algo “bueno” sin que exista algo “malo”. La afirmación de que “Johnny es un buen chico” no puede existir a menos que haya alguna comparación con lo que “malo” representa. No puede haber ningún concepto de placer a menos que haya “disgusto”. Ninguna “felicidad” a menos que haya “infelicidad”. En los planos de existencia de Buda existe el cielo, pero es un estado temporal y no de carácter permanente. El objetivo de las enseñanzas de Buda es nibbana, que está más allá de todo concepto, lenguaje y dualidad.

Recuerdo haber oído una historia que ilustra este punto explicada por un rabino en Israel:

Había un tipo que murió y fuimos a un hermoso lugar de exuberantes montañas, cascadas, y flores. Había sirvientes en todas partes que te daban todo tipo de deliciosos alimentos que puedieras imaginar. Era como el paraíso. Finalmente, un día el hombre dijo: “Está bien, ya estoy cansado del cielo ¿puede llevarme al infierno para que pueda ver como es?” Y los siervos le respondieron “no podemos llevarte al infierno, ¡ya estás en él!”.

Creo que la mayoría de las culturas tienen diferentes variaciones de esta misma historia, pero el punto es el mismo, el cielo y el infierno están dentro de ti, y cualquier experiencia placentera eventualmente se convertirá en disgusto.

Buda fue la primera persona en la historia conocida que reconoció esta importante verdad acerca de la impermanencia incluso de las más maravillosas experiencias celestiales:

“La lluvia podría convertirse en oro y aún así tu sed no sería saciada. El deseo es insaciable o termina en lágrimas, incluso en el cielo.” (Dh., capítulo 14)

Imagínese su experiencia más placentera. O permitame que nos extendámos a un día entero. Imagine el día más agradable de su vida. ¿Realmente querrías vivir ese día una y otra vez por toda la eternidad? Cada cielo contiene un infierno en él y todo infierno contiene el cielo en él mismo. Todo pasa, incluso el placer.

En la cosmología budista existen reinos celestiales. Podemos ver estos lugares como lugares físicos o como estados de la mente. De cualquier manera, son temporales. Las deidades del cielo (o ángeles) vuelven a re-nacer. Nuestros placeres se desvanecen.

Para alcanzar un verdadero estado permanente de felicidad, debemos ir más allá de la dualidad de este mundo, más allá incluso del dualismo del cielo y la tierra, para llegar al Nirvana, la iluminación.


Extraído y traducido del libro “The Complete Book of Buddha‘s Lists — Explained ” de David N Snyder. El texto también está en su página web www.dhammawiki.com.

¿Cúal es el tesoro de este instante? Hay muchas cosas sucediendo en este instante mientras lees estas palabras. Pensamientos, sentimientos, deseos, sensaciones, y hay un mundo entero de objetos y de acontecimientos que están teniendo lugar en este mismo instante. Y, sin embargo, a menudo buscamos la felicidad, satisfacción, libertad, e incluso nuestra verdadera naturaleza fuera de este preciso instante.

Cuando miras más allá de lo que está ocurriendo en la realidad, todo lo que puedes encontrar es una idea o una fantasía. Eso es lo que significa no estár en el momento presente, no es que estés en otro lugar, sino que usted está buscando en otro lugar. El único otro lugar para buscar es en su propia mente, en una historia acerca de otro tiempo, o incluso una historia sobre el momento presente.

El problema es que nuestras historias son muy convincentes. La mente es un buen narrador.  Y de vez en cuando, una de nuestras historias se hace realidad: Lo que estábamos imaginando realmente sucede, aunque no exactamente como lo imaginamos. Y si somos honestos, tenemos que admitir que esto ocurre pocas veces.

Sin embargo, cualquier estudiante de psicología le dirá que una recompensa intermitente es más potente como refuerzo que incluso una recompensa constante. Nos sentimos tan poderosamente recompensados cuando una historia de nuestra mente se hace realidad que simplemente pasamos por alto la multitud de veces en que nuestras historias resultan ser irrelevantes.

¿Dónde hay una recompensa más constante? ¿A qué podemos prestar atención que sea exacto y auténtico? Una cosa que podemos decir sobre nuestra experiencia del presente es que siempre es exacto y auténtico. No tenemos que preguntarnos si va a hacerse realidad o no, ¡puesto que ya lo es! Ya que el contenido de nuestra experiencia del instante presente es siempre auténtica. Incluso los pensamientos que estamos teniendo en el instante presente son pensamientos auténticos. Es innegablemente cierto que estamos pensando en lo que estamos pensando, incluso aunque el contenido del pensamiento no sea auténtico. Así que cada experiencia que estamos teniendo en este momento es una experiencia real. Tiene alguna realidad y relevancia, a diferencia del contenido de nuestros pensamientos, que pueden o no pueden tener importancia.

Si nuestra experiencia del presente siempre es real y auténtica, ¿por qué le prestamos tan poca atención? ¿Por qué no estamos llenos de asombro y curiosidad acerca de esta cantidad de experiencias auténticas, y reales que aparecen en cada momento? El hecho de que no estemos fascinados por lo que está sucediendo en el momento presente no se debe a ninguna falta del momento presente, sino a nuestra falsa percepción de pensar que lo que importa es lo que sucede, cuando lo que realmente hace que un momento sea satisfactorio y que valga la pena es tener la conciencia de lo que sucede.

Si nuestra atención se centra por completo en lo que está sucediendo, entonces siempre hay algo mejor que podría estar sucediendo en su lugar. Y puesto que nuestras mentes son buenas para decirnos lo que podría o debería estar sucediendo en lugar de lo que ocurre, tendemos a centrarnos en lo que podría o debería estar sucediendo. Si lo que importa es lo que sucede, entonces tiene sentido prestar atención a lo que queremos que suceda, o al menos a lo que no queremos que suceda con la esperanza de que podamos evitar que suceda. Si lo que importa es el contenido de nuestra experiencia y, por extensión, el contenido de nuestros pensamientos, entonces por supuesto que vamos a prestar atención al contenido de nuestros pensamientos.

Pero y si la cuestión más importante fuera ¿qué es lo que en realidad es consciente de lo que está ocurriendo? ¿Y si lo que realmente importa es tanto la naturaleza de la conciencia como la calidad específica de nuestra conciencia en este momento? Este es el gorila de cuatro-cientos kilos en la habitación del que nadie está hablando.

La conciencia del momento presente es una característica constante de cada instante.
Esta conciencia es un completo misterio, y sin embargo es la fuente de todo el gozo, paz, la felicidad, la satisfacción, y el amor que hemos tenido. Puede parecer que la satisfacción y la felicidad vienen de lo que esté sucediendo, pero la satisfacción y la felicidad surgen del flujo de la conciencia hacia lo que sea que esté sucediendo.

Reconocer esta verdad fundamental acerca de la fuente de la alegría, la paz y el amor puede simplificar enormemente su vida. Resulta que no importa mucho lo que esté sucediendo. El verdadero tesoro de este momento se encontrará siempre en la conciencia de este momento, no en el contenido de nuestra experiencia. Así que no es tan importante si está sucediendo algo mejor o no.

El descubrimiento de esta sencilla perspectiva es como descubrir que vives en una tienda de dulces: Donde quiera que mires ves otro dulce! Y es todavía más que eso, es el reconocimiento de que esta fuente sin fin de dulces es lo que realmente eres. No eres el contenido de tu experiencia; eres la conciencia que da vida y alegría a todas las experiencias. Por no decir que ¡ya no hay que preocuparse por lo que sucede! Nada de lo que sucede puede cambiar lo que eres y lo que eres es el mayor tesoro.

Se oculta a la vista, justo en frente de usted, siempre en la experiencia que está teniendo en este instante.

Traducido y extraído del libro “Eso es eso (that is that)” de Nirmala

Disuélvete en la oscuridad

luna

Primera técnica con la oscuridad: Bajo la lluvia en una noche oscura, entra en esa negrura como la forma de las formas.

Hubo una escuela esotérica muy antigua sobre la que puede que no hayas oído. La escuela se conocía como la escuela de los esenios. Jesús fue instruido en esa escuela; pertenecía al grupo de los esenios. Ese grupo esenio es el único grupo en todo el mundo que concibe a Dios como absoluta oscuridad. El Corán dice que Dios es luz, los Upanishads dicen que Dios es luz, la Biblia dice que Dios es luz. La de los esenios es la única tradición del mundo que dice que Dios es negrura absoluta, oscuridad absoluta, una infinita noche negra.

Esto es muy bello; extraño, pero muy bello…, y muy significativo. Debes comprender su significado; entonces esta técnica será, muy útil, porque ésta es la técnica usada por los esenios para entrar en la oscuridad, para fundirse con ella.

Reflexiona. ¿Por qué Dios ha sido simbolizado en todas partes como luz? No porque Dios sea luz, sino porque el hombre le tiene miedo a la oscuridad. Este es un miedo humano: nos gusta la luz y nos asusta la oscuridad, de modo que no podemos concebir a Dios como oscuridad, como negrura.

Ésta es una concepción humana. Concebimos a Dios como luz porque nos asusta la oscuridad. Creamos nuestros dioses de resultas de nuestro miedo. Les damos forma y configuración. Esa forma y configuración se la damos nosotros, dice algo sobre nosotros, no sobre nuestros dioses. Ellos son nuestras creaciones. Tenemos miedo en la oscuridad, de modo que Dios es luz. Pero estas técnicas pertenecen a la otra escuela.

Los esenios dicen que Dios es oscuridad, y esto, tiene substancia. Una cosa, la oscuridad es eterna. La luz viene y va, y la oscuridad permanece. Por la mañana saldrá el Sol y habrá luz; al atardecer el Sol se pondrá y habrá oscuridad. Para la oscuridad
no tiene que salir nada, siempre está ahí. Nunca sale y nunca se pone. La luz viene y va; la oscuridad permanece. La luz siempre tiene alguna fuente; la oscuridad no tiene fuente. Lo que tiene alguna fuente no puede ser infinito; sólo lo que no tiene fuente puede ser infinito y eterno. La luz tiene una cierta perturbación; por eso no puedes dormir cuando hay luz. Crea una tensión. La oscuridad es relajación, relajación total.

Pero ¿por qué le tenemos miedo a la oscuridad? Porque la luz nos parece que es la vida, lo es; y la oscuridad nos parece que es la muerte: lo es. La vida llega con la luz, y cuando te mueres te parece que has caído en una oscuridad eterna. Por eso pintamos la muerte de negro, y el negro se ha convertido en el color del luto. Dios es luz, y la muerte es negra. Pero éstos son nuestros miedos proyectados. En realidad, la oscuridad es infinita; la luz es limitada. La oscuridad parece ser el útero del que sale todo y en el que cae todo.

Los esenios adoptaron este punto de vista. Es muy hermoso y también muy útil, porque si puedes amar la oscuridad, ya no le tendrás miedo a la muerte. Si puedes entrar en la oscuridad -y sólo puedes, entrar si no tienes miedo-, lograrás la relajación total. Si puedes fundirte con la oscuridad, estás disuelto, es una entrega. Ya no hay miedo, porque si te has fundido con la oscuridad, te has fundido con la muerte. Ya no puedes morir; te has vuelto inmortal. La oscuridad es inmortal. La luz nace y muere; la oscuridad simplemente es. Es inmortal.

Para estas técnicas, primero tendrás que recordar que no debería haber en tu mente ningún miedo con respecto a la muerte, con respecto a la negrura; de lo contrario, ¿cómo vas a poder hacer este experimento? Primero hay que abandonar el miedo. Así que haz algo como paso preliminar, siéntate en la oscuridad, apaga las luces, siente la oscuridad. Ten una actitud amorosa para con ella; deja que la oscuridad te toque. Mírala. Abre los ojos en una habitación oscura o en una noche oscura; ten una comunión, únete, embébete en una relación. Te asustarás; entonces estas técnicas no pueden servir de ayuda, no puedes hacerlas.

Primero es necesaria una amistad profunda con la oscuridad. A veces, por la noche, cuando todos se hayan ido a dormir, permanece con la oscuridad. No hagas nada; tan sólo permanece con ella. Y simplemente permanecer con ella te da un profundo sentimiento hacia ella, porque es muy relajante. No la has conocido simplemente debido al miedo. Si no tienes sueño, encenderás la luz inmediatamente, empezarás a leer o a hacer algo, pero no permanecerás con la oscuridad. Permanece con ella. Si puedes permanecer con ella, tendrás nuevas conexiones, nuevos contactos con ella.

El hombre se ha cerrado completamente contra la oscuridad. Hubo razones, razones históricas: porque la noche era muy peligrosa, y el hombre estaba en cuevas o en selvas. De día estaba más seguro: podía ver lo que le rodeaba, y ningún animal salvaje podía atacarle; o podía tomar medidas, alguna defensa; al menos, podía escapar. Pero por la noche había oscuridad en todas partes y estaba desvalido, así que se asustó; y ese miedo ha entrado en el inconsciente, todavía tenemos miedo.

Ya no vivimos en cuevas y no estamos a merced de animales salvajes, nadie va a atacarnos; pero el miedo sigue ahí. Ha ido muy hondo, porque la mente humana tuvo miedo durante millones de años. Tu inconsciente no es tuyo propio; es el colectivo, es hereditario, lo has recibido. El miedo el sigue ahí, y debido a ese miedo no puedes tener  una comunión con la oscuridad.

Una cosa más, debido a este miedo, el hombre empezó a adorar el fuego. Cuando se descubrió el fuego, el fuego se volvió un dios. No es porque el fuego sea un dios, sino debido al miedo a la oscuridad. Durante el día había luz y no había miedo, el hombre estaba más protegido. Por la noche había oscuridad, así es que cuando se descubrió el fuego, por supuesto, el fuego se convirtió en un dios, el más grande. Los parsis aún siguen adorando el fuego.

La adoración del fuego surgió debido al miedo a la oscuridad. Por la noche, el fuego se volvió el amigo, el protector, la seguridad divina.

Ese miedo sigue ahí. Puede que no seas consciente de él, porque no hay situaciones en las que puedas tomar consciencia de él; pero un día apaga la luz por la noche y siéntate…, y vendrá a ti el miedo primitivo. En tu propia casa, empezarás a sentir que hay animales salvajes alrededor. Habrá algún ruido, y te asustarás de animales salvajes, merodea algún peligro. Ese peligro no merodea; está en tu inconsciente.

De modo que primero tienes que sobreponerte a tu miedo inconsciente, y entonces puedes adentrarte en estas técnicas, porque estas técnicas tienen que ver con la oscuridad. Y Shiva está dando todas las técnicas posibles.

Mi propia experiencia con estas técnicas es muy hermosa. Si puedes hacerlas, son maravillosas. Entrarás en una relajación profunda que nunca has conocido. Pero primero descubre tus miedos inconscientes e intenta vivir y amar la oscuridad. Está  llena de dicha. Una vez que la conoces, y una vez que estás en contacto con ella, estás en contacto con un fenómeno cósmico muy profundo.

De modo que siempre que tengas la oportunidad de estar en la oscuridad, y despierto… Porque  puedes hacer dos cosas: puedes encender la luz o te puedes dormir. Ambas cosas son trucos para huir de la oscuridad. Si estás dormido, entonces no tienes miedo, porque no estás consciente. O si estás consciente, entonces encenderás la luz. No enciendas la luz y no te duermas. Permanece con la oscuridad.

Sentirás muchos miedos. Siéntelos. Sé consciente de ellos. Tráelos a tu mente consciente.
Vendrán por sí mismos, y cuando vengan, permanece como un testigo. Desaparecerán, y no tardará en llegar un día en el que puedas estar en la oscuridad con total entrega, sin ningún miedo. Puedes estar en la oscuridad abandonándote totalmente.

Entonces sucede un fenómeno muy hermoso. Entonces puedes apreciar lo que dicen los esenios de que Dios es oscuridad, absoluta oscuridad.

Bajo la lluvia en una noche oscura, entra en esa negrura como la forma de las formas.

Todas las formas surgen de la oscuridad y se disuelven en la oscuridad. Los mundos vienen, son creados de la oscuridad, y vuelven a la oscuridad. La oscuridad es el útero, el útero cósmico. Ahí esta la quietud imperturbable, absoluta.
Shiva dice que será bueno hacer esta técnica una noche de lluvia en la que todo esté negro, en la que haya nubes y no se vea ninguna estrella y el cielo esté completamente oscuro. En una noche negra en la que no haya Luna…, entra en esa negrura como la forma de las formas. Sé un testigo de esa negrura, y entonces disuélvete en ella. Es la forma de todas las formas. Tú eres una forma: puedes disolverte en ella.

Cuando hay luz, estás definido. Puedo verte, hay luz. Tu cuerpo tiene una definición. Estás definido, tienes lindes. Los lindes existen debido a la luz. Cuando no hay luz, los lindes se disuelven. En la oscuridad, nada está definido; todo se funde en todo lo demás. Las formas desaparecen.

Puede que ésa sea una de las causas de nuestro miedo: porque cuando no estás definido, no sabes quién eres. No se puede ver la cara, no se puede conocer el cuerpo. Todo se funde en una existencia sin forma. Puede que ésa sea una de las causas del miedo: porque no puedes sentir tu existencia definida. La existencia se vuelve vaga y aparece el miedo, porque ahora no sabes quién eres.

El ego no puede existir indefinido, es difícil existir como un ego. Uno se asusta. Uno quiere que haya luz.

Contemplando; meditando, fusionándose, será más fácil fundirse con la oscuridad que fundirse con la luz, porque la luz establece distinciones. La oscuridad elimina todas las distinciones. En la luz eres guapo o feo, rico o pobre. La luz te da una personalidad, una distinción: culto, inculto, santo o pecador. La luz te manifiesta como una persona distinta. La oscuridad te envuelve, te acepta…; no como una persona distinta; simplemente te acepta sin ninguna definición. Estás envuelto y te fundes con ella.

La oscuridad siempre está haciéndolo, pero como tienes miedo, no puedes entenderlo. Deja de lado tu miedo y fúndete con ella.

Entra en esa negrura como la forma de las formas.

Entra en esa negrura… ¿Cómo puedes entrar en la negrura? Tres cosas: una, mira fijamente la negrura. Es difícil. Es fácil mirar fijamente una llama, cualquier fuente de luz, porque está ahí como un objeto, enfocada; puedes dirigir tu atención a ella. La oscuridad no es un objeto; está en todas partes, está por todos lados. No puedes verla como un objeto. Mira fijamente el vacío. Está en todas partes; simplemente mírala. Siéntete a gusto y mírala. Empezará a entrar en tus ojos. Y cuando la oscuridad entra en tus ojos, tú estás entrando en ella.

Permanece con los ojos abiertos cuando estés haciendo esta técnica en una noche oscura. No cierres los ojos, porque con los ojos cerrados tienes una oscuridad diferente. Ésa es tuya, es mental; no es real. No es real. En realidad, es una parte negativa; no es oscuridad positiva. Aquí hay luz, cierras los ojos y puedes tener una oscuridad, pero esa oscuridad es simplemente el negativo de la luz. Igual que cuando miras por la ventana y luego cierras los ojos, tienes una figura en negativo de la ventana. Toda nuestra experiencia es de la luz, de modo que cuando cerramos los ojos, tenemos una experiencia en negativo de la luz y la llamamos oscuridad. No es real, no servirá.

Abre los ojos, permanece con los ojos abiertos en la oscuridad, y tendrás una oscuridad diferente: la oscuridad diferente que hay ahí. Mírala fijamente. Sigue mirando la oscuridad. Asomarán las lágrimas, se te irritarán los ojos, te dolerán. No te preocupes, sigue. Y en el momento en que la oscuridad, la oscuridad real, entre en tus ojos, te dará una sensación tranquilizadora muy profunda. Cuando la oscuridad real entre en ti, te llenarás de ella.

Y esta entrada de la oscuridad te vaciará de toda la oscuridad negativa. Éste es un fenómeno muy profundo. La oscuridad que tienes dentro es una cosa negativa; está en contra de la luz. No es la ausencia de luz; se opone a la luz. No es la oscuridad de la que habla Shiva como la forma de todas las formas, la oscuridad real que existe. Le tenemos tanto miedo que hemos creado muchas fuentes de luz meramente como protección, y vivimos en un mundo alumbrado. Entonces cerramos los ojos y el mundo alumbrado se refleja negativamente por dentro. Hemos pedido el contacto con la oscuridad real que existe, la oscuridad de los esenios, o la oscuridad de Shiva. Hemos perdido el contacto con ella. Le hemos cogido tanto miedo que la hemos rechazado completamente. Le estamos dando la espalda.

De manera que esto será difícil, pero si lo puedes hacer, es milagroso, es mágico. Tendrás un ser enteramente diferente. Cuando la oscuridad entra en ti, tú entras en ella. Siempre es recíproco, mutuo. No puedes entrar en ningún fenómeno cósmico sin que el fenómeno cósmico entre en ti. No puedes violarlo, no puedes entrar por la fuerza. Sólo si estás disponible, abierto, vulnerable, y si das paso a que entre en ti algún fenómeno cósmico, entrarás tú en él. Siempre es mutuo. No puedes forzarlo; sólo puedes permitirlo.

Ahora es difícil encontrar oscuridad real en las ciudades; es difícil encontrar oscuridad real en nuestras casas. Con la luz irreal lo hemos hecho todo irreal. Incluso nuestra oscuridad está polucionada, no es pura. De modo que es bueno ir a algún lugar remoto sólo para sentir la oscuridad. Vete a un pueblo remoto en el que no haya electricidad, vete a la cima de una montaña. Quédate allí una semana para experimentar la oscuridad pura.  Volverás siendo un hombre diferente, porque, en esos siete días de absoluta oscuridad, surgirán todos los miedos, todos los miedos primitivos. Tendrás que afrontar monstruos, tendrás que afrontar tu propio inconsciente. La humanidad entera… Será como si estuvieras atravesando la totalidad del tiempo, y surgirán muchas cosas de lo profundo de tu inconsciente. Parecerán reales. Puede que te asustes, que te atemorices, porque parecerán tan reales…, y son solamente tus creaciones mentales.

Muchos locos en nuestros manicomios no sufren de otra cosa que de la erupción de los miedos primitivos que llevan dentro. Los miedos están ahí; los locos están asustados, atemorizados en cada momento de sus vidas. Y todavía no sabemos cómo dejar que se evaporen esos miedos primitivos. Si se puede ayudar a los locos a que mediten en la oscuridad, la locura desaparecerá.
Pero sólo en Japón trabajan un poco en esa dirección. Se comportan de manera absolutamente diferente con sus locos. Si alguien se vuelve loco, psicótico o neurótico, el método japonés es dejarle que viva aislado durante tres o seis semanas, según sea necesario en cada caso. Simplemente le dejan vivir aislado. No va a verle ningún médico, ningún psicoanalista. Le proveen de comida, se cubren sus necesidades, y se le deja solo.

Por la noche no hay luz; está solo en la oscuridad, sufriendo, por supuesto; atravesando muchas fases. Se le dispensan todos los cuidados, pero no se le da compañía. Tiene que enfrentarse a su propia locura, inmediata y directamente, y en un plazo de tres a seis semanas, la locura empieza a desaparecer. En realidad, no se ha hecho nada; simplemente se le ha dejado solo. Ésta es la única medida que se ha tomado.

Los psiquiatras occidentales se han quedado asombrados. No pueden entender realmente cómo sucede, porque ellos trabajan durante años: psicoanalizan, tratan, hacen de todo, pero nunca dejan al hombre solo. Nunca le dejan que se enfrente totalmente a su inconsciente interno él solo. Porque cuanta más ayuda le ofreces, más indefenso le vuelves porque depende más de ti. Y es una cuestión de un encuentro interno; en realidad, nadie puede ayudar. De modo que los que saben te dejarán que te enfrentes a ti mismo.

Tienes que conciliarte con tu inconsciente. Y esta meditación con la oscuridad absorberá completamente toda tu locura. Pruébala. Puedes probarla incluso en tu casa. Cada noche, permanece una hora con la oscuridad. No hagas nada; simplemente mira fijamente la oscuridad. Tendrás una sensación de fusión, y sentirás que algo está entrando en ti y que tú estás entrando en algo.
Permaneciendo, viviendo con la oscuridad durante tres meses, una hora al día, perderás toda la sensación de individualidad, de separación. Entonces no serás una isla; te volverás el océano. Serás uno con la oscuridad. Y la oscuridad es tan oceánica, nada es tan inmenso, nada es tan eterno, y nada está tan cerca de ti, y a nada le tienes tanto miedo y temor. Está a la vuelta de la esquina, siempre esperando.

Extraído del libro de los secretos de Osho.

Durante los meses de verano es cuando en el hemisferio norte estamos más cerca del sol y más orientados hacia él. Si lo aprovechamos y nos reconectamos con él conscientemente saldremos muy beneficiados tanto a nivel de salud como a nivel espiritual.

Nuestro cuerpo esta tan íntimamente unido al sol a todos los niveles que estar en sintonía o no con él puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad.

Lo primero que hay que hacer es tomar consciencia sobre lo esencial que es el sol para nosotros y es entonces cuando podemos motivarnos y empezar a hacer un esfuerzo consciente para aprovecharlo.

Tomar el sol

El sol envía incondicoinalmente sus cálidos rayos todos los días, infundiendo prana, salud, vitalidad, luz y calor. De igual forma que comemos cada día, hay que salir a pasear y tomar el sol diariamente siempre que sea posible. Sin embargo, después de escuchar todas las argucias sobre sus efectos nocivos en los medios, la gente se sugestiona y repele el sol como si fuera su enemigo y se pone crema, gafas de sol y sombreros, impidiendo a su cuerpo que pueda beneficiarse de algo tan imprescindible como es la luz del sol.

El sol nos beneficia de muchas maneras:

  • El sol proporciona calor, elevando la temperatura corporal interna. Las temperaturas más altas del cuerpo facilitan una mayor actividad celular y energética. Esto aumenta nuestra desintoxicación y mecanismos de purificación.
  • El sol fortalece nuestro sistema inmune. El sol aumenta nuestras defensas contra las infecciones como gripes y resfriados gracias a que aumenta la producción de linfocitos o glóbulos blancos.
  • El sol también regula nuestros bioritmos. Aumenta los niveles de cortisol y reduce los de melatonina durante el día, permitiéndonos estar más despiertos y atentos proporcionando una mayor relajación y un sueño más profundo durante la noche. El primer sol de la mañana, también conocido como luz azul, es de onda corta. Esta luz es la encargada de suprimir el efecto de la melatonina en nuestro cuerpo (la hormona responsable del sueño). Las personas que no se exponen a la luz de día (azul) retrasan la aparición de la melatonina en la noche, lo que va a significar que se duerman más tarde y descansen menos.
  • Tiene un efecto antidepresivo. Los rayos UV aumentan la producción de la serotonina, neurotransmisor que produce sensación de bienestar. En los países con menos horas de sol son mas frecuentes los casos de ansiedad y depresión.
  • Así como las plantas fotosintetizan nutrientes del sol, nuestros cuerpos también lo necesitan para nuestras actividades fotosintéticas propias. Principalmente de los rayos ulravioleta del sol con los cuales nuestro cuerpo puede sintetizar la vitamina D. La vitamina D regula los niveles de calcio y permite su absorción. Es necesaria para tener huesos más fuertes y dientes sanos. También es importante para el sistema nervioso, la regulación de azúcar en la sangre, y funciones digestivas. Sólo necesitamos 10 minutos al día de exposición al sol para recargar nuestros depósitos de vitamina D.
  • El sol es la fuente principal de prana, nuestros cuerpos sutiles se armonizan y se nutren con la vibración y energía de las emanaciones de prana de los rayos del sol.
  • La luz solar también estimula la glándula pineal, entre otras. No hay que ponerse gafas de sol porque bloquean los rayos e impiden las actividades de la glándula pineal. Además los ojos necesitan recibir el sol para su correcta salud.
  • Mejora el acné y la psoriasis. Una exposición moderada a la luz solar suave (evita las horas centrales del día) ayuda a remitir problemas de la piel como acné o psoriasis. El logro es progresivo, después de una primera semana de limpieza de impurezas el sol va mejorando el aspecto de la piel.
  • Controla el colesterol. Los rayos ultravioleta son necesarios para metabolizar el colesterol y ayudan a que la grasa no se pegue en las arterias.
  • Reduce la presión sanguínea. El sol tiene un efecto vasodilatador que aumenta la circulación de la sangre y reduce la presión arterial al incrementarse los niveles de vitamina D y bajar los de la hormona paratiroidea que se encarga de regular la presión sanguínea.
  • Antiinflamatorio: El sol estimula la circulación sanguínea y las terminaciones nerviosas de la piel, lo que produce un efecto analgésico. Los dolores musculares, debidos a contracturas o contusiones y las inflamaciones superficiales pueden ser aliviadas si las exponemos al sol.

El mito de que el sol produce cáncer

El sol no produce cáncer. De hecho tiene un efecto anti-tumoral. Porque la producción de vitamina D en el organismo protege frente a la apairición de tumores de mama, colon, estómago, ovario, vejiga, útero, linfomas y próstata.

Para que se pueda producir un cáncer han de pasar como mínimo dos cosas: que la persona tenga un sistema inmune débil y que el cuerpo no pueda absorber el impacto de la acción de los radicales libres a la que estamos expuestos diariamente.

Cada día estamos expuestos al ataque de radicales libres, por ciertos componentes de lo que comemos y por los químicos que nos rodean. Es cierto que los rayos UVA del sol de mediodía al tener mayor actividad e incidir más perpendicularmente tomados en exceso tienen un impacto sobre la piel, pero si te pones crema entonces si que empieza a haber un problema porque llevan químicos (PABA, cinoxato, oxibenzona, avobenzona, fenilbencimidazol y otros) que generan muchos radicales libres. ¿Entonces que hay que hacer?

Pues tomar el sol por la mañana o por la tarde. Si hay que tomarlo inevitablemente al mediodía podemos cubrirnos con ropa o simplemente ponernos cremas sin los componentes tóxicos antes mencionados (mirarlo en la etiqueta).

Y lo que es mas importante todavía: llevar una dieta saludable. Una buena dieta suministra antioxidantes que neutralizan los radicales libres que dañan las células. Alimentos favorables son las frutas, cereales y verduras. Si comemos estos alimentos habitualmente no hay que tener ningún miedo y podemos disfrutar del sol con total confianza.

Alimentación

Según los preceptos de la alimentación solar, la naturaleza transforma la luz solar en alimento y nosotros al comerla estamos de alguna forma tomando la luz solar contenida en ellos. Por eso nos interesa potenciar la ingesta de los alimentos que hayan recibido más luz solar y que de alguna forma puedan ofrecernos una gran concentración de ella.

Germinados: quizá el alimento que ofrece la energía vital solar en su forma más pura son los germinados.  Al igual que las hortalizas tienen clorofila, pero quizá por la fuerza que tienen los brotes en la germinación el efecto de la clorofila es mas potente. en estos meses de verano la fuerza del sol es mayor y los germinados se cargan más. Es una de las mejores época del año para que hagamos germinados en casa.

Fruta: en verano hay que tomar muchas más fruta de la habitual porque es la época más adecuada. en verano los arboles nos dan sus frutos que ahora están en el punto óptmo de madurez después de recibir el sol durante todo su ciclo de vida. Una buena idea en verano es hacer una cura de fruta. Es interesante la fruta deshidratada al sol, porque con el sol se han concentrado azucares y más energia solar, también la podemos hacer nosotros en casa.

Polen de abeja: El polen de abeja es uno de los alimentos más interesantes. Es polen de las flores que las abejas recolectan en esta época para comer. Se dice que también a nosotros podría mantenernos con vida como único alimento porque cubre nuestras necesidades de nutrientes.

  • Tiene un 25% de proteína vegetal,  ácidos grasos beneficiosos, incluye al menos 20 aminoácidos, una docena de vitaminas, 30 minerales, 10 enzimas y coenzimas y 10 carbohidratos, así como una gran cantidad de fitonutrientes que aún no han sido identificados.
  • Tiene propiedades antibióticas efectivas contra el bacilo coli por ejemplo.
  • Cuando lo tomas te da mucha vitalidad y se debe a su riqueza en amino ácidos, evita el cansancio físico e intelectual. Las proteínas, los minerales (calcio, fósforo) y vitaminas (A y B) todo ello contribuye a restaurar la claridad mental.
  • Ayuda al estómago y los intestinos al reducir la inflamación del tracto intestinal y favorece la flora intestinal buena. Ayuda a limpiar el intestino y combate el estreñimiento. También reduce la flatulencia.
  • También hay que destacar que beneficia a todas las funciones del hígado con mas de 100 funciones bioquímicas hepáticas diferentes. Sirve para todas las afecciones hepáticas.

El precio no es caro si tenemos en cuenta que sólo hay que tomar 1-3 cucharaditas al día porque el polen tiene los nutrientes muy concentrados., un frasco (unos 7 €) te dura muchos meses incluso un año. Recomiendo que lo probéis, realmente te da mucha vitalidad.

Miel cruda: La miel previene el cáncer y el Alzheimer, alivia los síntomas de las alergias estacionales, y defiende contra las bacterias e infecciones. ¿Por qué?

  • Poder antioxidante
  • Eficacia en el aumento de bacterias beneficiosas en el colon
  • Reducción de las toxinas en el intestino
  • Estimulación hepática , la miel mejora la secreción biliar y aumenta la cantidad de glucógeno disponible en el hígado ejerciendo una acción hepato-protectora.
  • Reducción del colesterol y la presión arterial
  • Estabiliza niveles de azúcar en la sangre
  • Inhibe virus, levaduras, bacterias y hongos.

La miel puede ayudar a las personas que tienen alergia si consumen la miel que esté hecha en la región donde viven. Hay que tomar pequeñas cucharadas antes de la época de alergias.

Masaje

Mientras tomamos el sol podemos hacernos un pequeño automasaje en la cara o en la oreja para estimular y trabajar los órganos que queramos complementando la acción positiva del sol en nuestro organismo.

Meditación

También podemos hacer ejercicios de meditación en el sol para aprovecharlo mejor. Por ejemplo podemos realizar una pequeña meditación que consiste en despertar nuestro “sol” interior con el sol externo. Nuestro sol interior está en el sexto chakra, en el ajna (tercer ojo). Se trata de visualizar que la energía del sol se esta derramando desde el ajna hasta los otros chakras, la luz del sol fluye a través de los canales de los nadis hacia dentro de todos los chakras del cuerpo y los ilumina.

Es una pequeña pero poderosa meditación, despertando el sol interno trascendemos la dualidad. Esta meditación nos ayuda a disolver los miedos y preocupaciones del ego.

El mejor sol para hacerla es el de la mañana porque la energía va en crecimiento.

A disfrutar del sol y recargar las pilas!

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